Aunque espero que no sea una despedida, por ahora os digo un hasta luego a todos los lectores de The Lemon Pear. Y no me quería ir de aquí sin hablaros de otra de mis grandes aficiones: el cine. Una pasión que siento desde muy pequeña, mucho antes que los perfumes y los libros. Por eso, he decidido dejaros una lista de mis películas imprescindibles. Que como se dice siempre, no están todas las que son, pero si son todas las que están.
La primera vez que la vi me dejó con la boca abierta, me pareció una película redonda, perfecta. Con una sensibilidad muy poco usual, casi poética se entrelazan dos historias paralelas que compiten en protagonismo. La una épica y prohibida, la otra pura y dolorosa, pero las dos atrapan de igual manera.
Y desde aquella primera vez que la vi si alguien me pregunta cual es mi película preferida, es la primera respuesta que se me ocurre. Sé que no es una opinión generalizada, que a mucha gente se le hace aburrida y lenta, pero esto no hace más que hacerme sentir más especial por ser capaz de apreciar toda la belleza que trasmite. Lo siento por los demás.
La historia empieza cuando a finales de la Segunda Guerra Mundial, en un convoy sanitario, viaja un paciente que dada su gravedad es imposible seguir trasladándolo. Por suerte, una enfermera canadiense se ofrece como voluntaria para cuidarlo en sus últimos días y los dos se quedan en un monasterio italiano abandonado. Entre los dos se crea una especial relación que lleva al misterioso paciente a contar una historia que parece haber vivido en otra vida.
Y desde aquella primera vez que la vi si alguien me pregunta cual es mi película preferida, es la primera respuesta que se me ocurre. Sé que no es una opinión generalizada, que a mucha gente se le hace aburrida y lenta, pero esto no hace más que hacerme sentir más especial por ser capaz de apreciar toda la belleza que trasmite. Lo siento por los demás.
La historia empieza cuando a finales de la Segunda Guerra Mundial, en un convoy sanitario, viaja un paciente que dada su gravedad es imposible seguir trasladándolo. Por suerte, una enfermera canadiense se ofrece como voluntaria para cuidarlo en sus últimos días y los dos se quedan en un monasterio italiano abandonado. Entre los dos se crea una especial relación que lleva al misterioso paciente a contar una historia que parece haber vivido en otra vida.
Mystic River (Clint Eastwood, 2003)
Siempre he pensado que no ganó el Oscar a mejor película porque no se podía dejar la trilogía de El Señor de los Anillos sin ninguna. Y siempre he pensado que el Oscar a Million Dollar Baby (que aquel año no tenía mucha competencia) en parte era para Mystic River también.
Eastwood consigue entrelazar magistralmente el thriller y el drama en una historia que te atrapa al principio y que se queda grabada una vez vista. Aunque no todo el mérito es del genial director, cada uno de los actores borda el papel, encabezados por un sobresaliente Sean Pean, que por fin ganó su primer Oscar (merecido desde mucho antes y no logrado por el Cage de Leaving Las Vegas y de la inexplicable victoria de Denzel Washington con Training Day, estaba nominado por Pena de Muerte y Yo soy Sam respectivamente).
Me cuesta hablar de la trama sin soltar ningún spoiler por lo que os dejaré directamente con el trailer.
En la vida de cualquier aficionado del cine hay un antes y un después tras conocer las películas de Billy Wilder. Me acuerdo que siendo muy jovencita, durante un Festival de Cine de San Sebastian, vi una pintada que ponía "Vuelve Billy Wilder" justo en frente de mi parada de autobús. Entonces no tenía ni idea de quién era Billy Wilder ni qué había hecho, pero estaba claro que tenía que ser alguien importante. Años más tarde, después de ver por primera vez El Apartamento entendí todo lo que significaba aquella simple frase, porque desde Billy Wilder nadie ha hecho cine como Billy Wilder.
El Apartamento cuenta la historia de un trabajador de seguros que presta su apartamento a los jefes de la empresa para ir con sus amantes con la esperanza de que luego estos se acuerden de él a la hora de ascenderlo. Todo funciona perfectamente hasta que (como siempre) los sentimientos amorosos me ponen en medio.
El Crepúsculo de los Dioses, Con Faldas y a lo Loco, Testigo de Cargo, Sabrina, Perdición... todas son obras maestras de Wilder pero El Apartamento tiene algo más. Puede que sea lo maravillosos que están Jack Lemmon y Shirley MacLaine o simplemente que entendemos como nunca los anhelos de los protagonistas. Pero sea lo que sea, cualquiera que vea El Apartamento lo pone en el Top10 de sus películas favoritas.
AzulOscuroCasiNegro (Daniel Sánchez Arévalo, 2006)
Quien diga que en el cine español no se hacen películas buenas no tiene ni idea, porque AzulOscuroCasiNegro es un claro ejemplo del cine español que debería de ser de culto. Vamos, que habría que adorar y ver una y otra vez. Y Daniel Sánchez Arévalo es uno de esos directores a los que hay que rogar que por favor nos cuente pronto una nueva historia.
Explicar de qué va la película es algo complicado, pero más o menos es algo así: Jorge trabaja de portero y cuida de su padre que tuvo un infarto cerebral mientras estudia una carrera. Vive algo desesperado con su rutina hasta que su hermano, que está preso en la cárcel, le pide que deje embarazada a su novia también presa, ya que él es estéril, para que a ésta la trasladen al módulo de maternidad donde las condiciones no son tan duras. No sé si me he explicado bien.
Pero lo que os he contado no es más que una pincelada de lo que realmente ocurre. Hay muy pocas películas que cuentan tanto y al mismo tiempo están tan bien hiladas.
El Secreto de sus Ojos (Juan José Campanella, 2009)
Sobre El Secreto de sus Ojos también escuché hablar por primera vez en el Festival de Cine de San Sebastian. Concursaba en la Sección Oficial y fue una de esas poquísimas películas que encandiló unánimemente a crítica y público. Todo el mundo hablaba maravillas de ella. Una de las frases que más se repetía era que era CINE con mayúsculas. Como siempre pasa en estos casos, aún siendo la gran favorita, no ganó una Concha de Oro que hubiera sido más que merecida.
Pero de lo merecido que hubiera sido me di cuenta cuando salí del cine un par de meses más tarde, porque salí con la sensación de que hacía mucho tiempo que no veía una película tan perfecta. Una mezcla tan homogénea de thriller, drama, romance y humor, con la dosis justa de cada ingrediente. En el cine la vi dos veces más y en casa ya he perdido la cuenta.
Sobre la trama os diré que Benjamín Espósito es un oficial de juzgado que cuando se jubila decide escribir sobre un caso que no pudo esclarecer treinta años antes.
Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore, 1988)
De esta película no había escuchado hablar nunca hasta el resurgir de internet. No había encontrado ningún VHS de ella ni en mi casa ni en casa de ningún conocido. Nunca me había tocado en la tele por casualidad ni ninguna amiga se la habían puesto en casa para que la viera. Nada hasta que empecé a encontrar críticas maravillosas en la red.
Y así, sin entender muy bien por qué existía una película de la que nadie me había dicho nada nunca, la vi sin ninguna expectativa. La vi y me enamoré. De Totó, de Alfredo, de su Cinema Paradiso, del señor que dice ser el dueño de la plaza, de los besos prohibidos, de los que se dan bajo la lluvia... y de la música de Ennio Morricone que todo lo envuelve.
Pero sobre todo me enamoré de ese final tan perfecto, tan de cine, capaz de trasmitir en una sola secuencia toda la magia que conlleva el séptimo arte. Porque como siempre digo, Cinema Paradiso no es una película que hay que ver para poder amar el cine, es una película que hay que disfrutar una vez que ya se le ama.
Un beso y hasta pronto. Os dejo con la maravillosa banda sonora de Cinema Paradiso.
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Grandes películas!
ResponderEliminarEl Apartamento.
ResponderEliminarGracias por la selección. Aunque sean tan conocidas, muchas no las he visto, pero me lo anoto en mi lista particular de cosas que hay que hacer en esta vida
ResponderEliminarTe felicito por la selección. Me quedo con ese maravilloso final de Cinema Paradiso.
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